El deseo de ser salvados es una patología. Creamos mesías para tercerizar nuestros dilemas morales, para rendirnos a la obediencia y ahorrarnos las preguntas y el examen de nosotros mismos. Queremos ser salvados, pero ¿de qué? Queremos salvadores fáciles, convenientes, estéticamente contagiosos. Queremos ser salvados, pero también ser dueños de nuestros salvadores. Somos creadores de personajes: seguimos patrones establecidos que nos protegen de nosotros mismos.
Queremos ser salvados, pero ¿de quién?
Salvation Army explora la obediencia y la estética que la produce.






